miércoles, 27 de abril de 2011

DEDICADO A ANA MARIA MATUTE

Ana María Matute nació en Barcelona el 26 de Julio de 1926, Fue la tercera de cinco hermanos y pertenecía a una familia burguesa.Ella vivió en Castilla León (Artámila en sus novelas ), donde fue testigo de la miseria del niño y la mujer campesina y de la animalidad humana. Recibió una educación religiosa que le mostró un mundo distinto y cuando tenía diez años estalló la Guerra Civil,este suceso cambió totalmente su vida, transtornó su pequeño mundo. Le hubiera gustado ser el prototipo de niña feliz, pero con la perspectiva desapasionada que dan los años, y venciendo la añoranza imposible de un ayer soñado, la escritora confiesa que nunca fue una niña feliz. Le faltaron para serlo, la comprensión y el cariño materno, el padre, en cambio, no sólo comprendió la carga preciosa de ensueños que anidaba el alma infantil, Dos cosas importantes heredaría de su padre: la imaginación creadora y la sed de viajes. Ana María fue una niña frágil y con motivo de una enfermedad sus padres la mandaron acasa de sus abuelos en Mansilla de la Sierra (Logroño). A los cinco años ya escribió su primer cuento, que ella misma ilustró. A los 10 años, compuso su revista Shibyl, ambicioso proyecto que es la primera piedra de toque de su capacidad fabulosa y de sus dotes de dibujante. A los 16 escribe su primera novela "Pequeño Teatro",El 17 de Noviembre de 1952, se casa Ana Mª Matute con un escritor, Ramón Eugenio de Goicochea separándose de él en 1963. Tiene estudios de música y pintura, además de ser profesora de Universidad en Europa y América (Universidad de Indiana, Oklahoma y Boston). Realizó trabajos como la organización de colecciones de manuscritos y otros documentos, además de trabajos de traducción al inglés, polaco, lituano, japonés, francés y otros idiomas. Madre de un hijo llamado Juan Pablo al que ha dedicado la mayor parte de sus obras infantiles como "Paulina" de 1969. Ana María Matute es miembro de la Hispanic Society of America así como miembro de honor de la American Association Of Teachers of Spanish and Portuguese.

 Ana María Matute recibirá el miércoles 27 de Abril del 2011 el premio de Cervantes 2010  de manos del rey don Juan Carlos I, en una emotiva ceremonia celebrada en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.
Ana María Matute es la tercera mujer que recibe el premio, considerado el Nobel de las letras hispanas, tras la española María Zambrano (1988) y la poetisa cubana Dulce María Loynaz (1992).
Tras recibir una medall.




Con la foto que os he puesto arriba os presento a Ana María Matute una mujer de 90 años y sobre todo muy luchadora yo con 15 años que tengo no he conocido a una mujer mas estupenda y luchadora como ella bueno Ana María Matute aquí te dejo una dedicatoria por ser una mujer tan importante como lo eres TEQUIERO Ana María Matute.

Aquí os dejo un pequeño cuento de ella se titula.
   EL NIÑO AL QUE SE LE MURIÓ EL AMIGO


Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre:

-El amigo se murió.
-Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar.

El niño se sentó en el quicio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas. «Él volverá», pensó. Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hojalata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no viniese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar.

-Entra, niño, que llega el frío -dijo la madre.

Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos y pensó: «Qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada». Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y dijo: «Cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido». Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.



Aquí os presento el premio Cervantes.